Reseña: Los libros que leímos juntos (Alice Ozma) por Pablo Gracida.

Reseña: Los libros que leímos juntos (Alice Ozma) por Pablo Gracida.

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Autor: Alice Ozma.
Editorial: Planeta.
Páginas: 226.

SINÓPSIS: Cuando Alice tenía nueve años, ella y su padre, un excéntrico y apasionado bibliotecario, prometieron leer juntos durante cien noches consecutivas. Cuando alcanzaron su meta y sintieron que ninguno de los dos quería abandonar su rutina de lectura, decidieron que continuarían con lo que llamaron La Promesa durante todo el tiempo que pudieran. Desde L. Frank Baum a Dickens y desde J. K. Rowling a Shakespeare, el padre de Alice le leyó todas las noches hasta que ella se fue a la universidad, ocho años después.
En esta conmovedora autobiografía, Alice no sólo habla de libros, sino que narra su relación con el hombre que la crió a través de simpáticas anécdotas, como su intento de enseñarle a andar en bicicleta o su cruzada en solitario en defensa de la lectura en voz alta en las escuelas. «Los libros que leímos juntos» entrelaza una serie de episodios, a menudo muy cómicos, que muestran cómo la literatura puede unir nuestras vidas.

 

Ha llegado el turno de acompañar a la pequeña Alice durante toda su trayectoria en La Promesa junto a su padre. Una promesa que pocos de nosotros podemos comprender ya que envuelve la verdadera importancia sobre cómo la literatura puede funcionar como lazo entre las vidas de las personas y los momentos tan mágicos que pueden desprenderse a raíz de decidir leer junto a una persona.

Los libros que leímos juntos es el relato del camino que tiene que recorrer Alice, una niña de nueve años hasta que debe partir a la Universidad y ponerle fin a lo que ella y su padre han denominado La Promesa, un acuerdo en el que cada noche antes de que sean las 12 deberán leer las páginas de un libro que hayan seleccionado por una cierta cantidad de lunas que poco a poco irá creciendo hasta que deciden que es momento de detener todo aquello que comenzaron hace 13 años.

Leerás cada momento previo a su promesa y un sinfín de recuerdos que se van atravesando por la cabeza de Alice y que poco a poco te hacen sentir identificarte con toda su familia en general: su madre- quien partió en algún momento divorciándose de su padre-, su hermana, su papá y hasta el buen Franklin, un lindo pez que te espera en uno de los capítulos más divertidos de este magnífico libro.

La gente sabe la importancia de la literatura en las vidas pequeñas pero no conoce del todo la verdadera repercusión que puede tener el pasar tiempo leyéndole un libro a alguien de corta edad y en lo que ello se puede convertir con el paso de los años. Bien dice Alice y su padre que lo mejor que pueden heredarle a las próximas generaciones es el gusto de la lectura y pasar momentos junto a alguien gracias a un libro. Ellos, al igual que yo, están seguros de que vale la pena dejar la costumbre de leer diariamente y de sumergirte en miles de historias que te acompañarán junto a sus personajes y que incluso pueden llegar a decidir tu estado de ánimo o marcar cambios de humor. Pocas personas comprendemos lo ridículamente perfecto que es que eso suceda.

No solamente encontrarás en esta página las noches de Alice con su padre, sino también podrás ser partícipe de lo que sucede en el trabajo de su papá, una biblioteca en donde él se dedica a realizar lecturas en voz alta a los niños tal como un cuentacuentos. Sin embargo, con el paso de los años la biblioteca decide comenzar a quitar esa actividad porque los niños de la actualidad solamente se sumergen y prestan atención a la tecnología dejando morir poco a poco los libros. Vivirás la eterna guerra de Alice para que su papá no se dé por vencido y pueda demostrar lo indispensable que es dicha actividad mientras ella, en casa, no deja de dedicarle el tiempo y el espacio a él para continuar escuchándolo noche tras noche.

Creo que todos deberíamos ser parte de una promesa como ésta, si no encontramos con quien realizarla al menos hacerla con nosotros mismos. Descubrirás la invaluable transición de solamente leer libros a hacerlos parte de tu día a día más allá de la simple actividad que requiere la lectura.

Definitivamente, todos necesitamos una Alice en nuestro interior que nos impulse a devorar más y más libros y que nos hagan compartir momentos con gente tan especial.

Leer Los libros que leímos juntos es una experiencia que debes descubrir tú mismo para poder darte cuenta de que la simple decisión de tener un libro en tus manos y leerlo, es sólo una parte del mecanismo tan perfecto que se está provocando mientras creces y te formas como persona. No son los libros que decides leer, es la forma en la que tú decides que te cambien la vida entera.

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Un adiós de cuatro letras – Pablo Gracida.

Un adiós de cuatro letras – Pablo Gracida.

Y pasó. Llegó ese momento que tanto me mortificaba en las noches, que no me dejaba dormir y que me hacía romper en lágrimas por tanto miedo que sentía de sólo pensarlo. ¿Qué pasará cuando nos volvamos a encontrar? No dejaba de preguntármelo pero sabía que no tardaba en llegar ese día. Y llegó.

Noté tu intercambio de miradas con las dos amigas que siempre te han acompañado, y sigo sin descifrar lo que significó. Desconozco si fue incomodidad, sorpresa, pensamientos negativos o lo que sea que haya sido, pero me atreví a acercarme y saludarte como si nada estuviera pasando, como si tú y yo ya nos hubiéramos olvidado de todo lo que fuimos algún día.

Solamente pude decir «Hola» seguido de uno de los abrazos más sinceros que he dado y no sé si recibido, pero me queda claro que ninguno de los dos esperábamos encontrarnos en ese momento. Traté de mostrarme maduro y tranquilo, y me calma saber que lo que uno siente por dentro no se ve a simple vista porque hubieras visto a mi alma llorar.

No tardaste en irte. Ni siquiera nos despedimos, supongo que para que no existiera mayor incomodidad pero eso es lo que llega a doler demasiado: suponer. Creo que fue bastante obvio que ni siquiera sabía cómo actuar o cómo reaccionar al hecho de volver a ver a aquella niña que significó el cielo entero para mí por varios meses; aquella sonrisa que ahora sólo delata lo feliz que eres en tu nueva relación.

Tal vez imaginaba este encuentro un poco diferente, debo confesarlo; mi esperanza e ilusión se alimentaban cada vez que teníamos la oportunidad de intercambiar algunos mensajes para saber cómo estábamos. Sí, pensaba que cuando volviéramos a encontrarnos podría ser posible que sintieras algo al verme y quisieras que lo intentáramos de nuevo, aunque sea una última vez.

Te diste la vuelta y continuaste con tu camino mientras yo no dejaba de escuchar a mi corazón repitiéndome una y otra vez lo hermosa que te veías. Aprendí que cuando la gente tóxica se aleja de tu vida te ves mejor, y de verdad lucías hermosa sin mí.

Es verdaderamente tranquilizante darme cuenta de que todas mis dudas de una segunda oportunidad se fueron en ese simple saludo, en esa simple jugada del destino que ahora hizo todo un poco a mi favor. Quiero suponer que fue la vida tratándome de explicar que ya era momento de soltar lo que ya me había soltado a mí.

Han desaparecido mis miedos de lo que pasaría cuando volviéramos a cruzarnos, de cada vez que temblaba porque no sabría cómo actuar frente a ti. Y lo logré. Fue el «Hola» más significativo de mi vida; aunque nunca hubiera imaginado que sería posible despedirse de alguien con la misma palabra con la que todo comenzó.

Buenas noches, princesa – Pablo Gracida.

Buenas noches, princesa – Pablo Gracida.

Siempre he pensado que mis mejores noches eran aquellas en las que despertaba y te veía a mi lado, respirando tranquilamente, despeinada, con una de mis playeras que cubría toda tu alma, y nunca logré explicarme cómo alguien podía verse tan hermosa sólo durmiendo.

Me gustaba abrazarte, sentirte a mi lado y de pronto sumergirnos en una experiencia nocturna en la que sólo existíamos tú y yo. Una de esas experiencias que jurarías serán para siempre.

Y sí, no hay cómo negar que eran mis mejores noches. Nunca volvió a haber algo que me calmara más que irme a dormir contigo sin importarnos el mundo entero. Ya tenías tu lado de la cama, tu almohada y mis playeras más cómodas ubicadas. Nunca imaginé que dormir al lado de alguien era la forma más sincera de entregarse.

Ya no estás aquí, y en realidad no sé si ahora estés despertando en los brazos de alguien más. Quiero pensar que no, pero la realidad es diferente y difícil de aceptar. Al menos aquí nadie ha ocupado tu lado de la cama, lo prometo. Nadie volvió a ser tan especial para mí como para regalarle mis noches completas.

Parece que te fuiste pero no. Te confieso que sigo teniendo aquellas pláticas nocturnas contigo antes de «irnos» a dormir. Esas conversaciones en dónde comentábamos lo perfecta que sería nuestra vida futura y que ahora se han convertido en lágrimas abrazando tu almohada imaginando que eres tú diciéndome «Tranquilo, te prometo que vamos a regresar», ¿recuerdas esas pequeñas promesas? La luna no deja de recordármelas.

Las noches se han vuelto más difíciles y solitarias pero cierro los ojos y te siento a mi lado aún. Despierto en las noches teniendo el más mínimo cuidado de no hacer algún movimiento o ruido que vaya a despertarte para luego darme cuenta de que ya no estás.

No quería perderte, mi niña. Nunca hubiera estado listo para volver a dormir solo y sin tus abrazos ni besos tan mágicos.

No te dejo de soñar, todo vuelve a ser hermoso cuando me encuentro dormido porque recuerdo aquellos momentos maravillosos y me invento otros más. Otros que juraría que pasarán en algún momento.

Por ahora sólo me queda seguir durmiendo sin tu respiración como compañía. Pero nunca me olvido cada noche de repetirle al cielo:

-Buenas noches, princesa. Con quien quiera que estés.

Reseña: Un capitán de quince años (Julio Verne) por Pablo Gracida.

Reseña: Un capitán de quince años (Julio Verne) por Pablo Gracida.

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Autor: Julio Verne.
Editorial: Época.
Páginas: 300.

SINÓPSIS: En esta novela, Julio Verne, nos describe con su gran narrativa basada en datos geográficos y científicos, las aventuras que por mar y tierra tuvieron los tripulantes y pasajeros del “Pilgrim”, embarcación que perdió a su capitán y parte de la tripulación durante la cacería de una ballena, motivo por el cual el “Grumete” del navío, Dick Sand de tan solo quince años, asumió el mando del mismo.

A través de sus páginas, nos narra todas las circunstancias y eventualidades a las que tuvieron que sobreponerse, en lugares inhóspitos, mientras intentaban llegar a su destino, destacando los lazos de unión y amistad que se desarrollaron entre Dick Sand y sus acompañantes para que la aventura llegara a feliz termino.

 

Leer a Julio Verne siempre será mi terapia favorita y mi mejor escape de la realidad. Ser parte de sus historias y sentir a cada personaje tan bien estructurado, me hace pensar que Julio Verne no debió haber sido de este planeta, al menos la Tierra no lo merecía. Un completo hombre de otro universo.

Cuando tenía 9 años tuve la oportunidad de acercarme por primera vez a la literatura clásica gracias a mi profesora de primaria y fue ahí cuando conocí los fantásticos mundos de Verne.

Un capitán de quince años cuenta las aventuras que tiene que vivir el pequeño joven Dick Sand, quien era reconocido dentro de la tripulación del Pilgrim por ya mostrar tanto interés en convertirse algún día en Capitán. Sus grandes conocimientos marítimos sorprendían a todo aquel que lo acompañaba pero no tenía la menor idea de que ese viaje en el que se encontraba cambiaría completamente su historia.

Todo se desenvuelve a raíz de que el Capitán Hull, quien se encontraba al mandato de la embarcación, sale de cacería junto a cinco de sus hombres para atrapar a una ballena de especie única. Dejando una sola instrucción, como si se tratara del mismo destino hablando, en donde le pedía a Dick Sand que él se hiciera cargo del barco en caso de que no que volvieran. Y así fue.

La señora Weldon, su hijo Jack de tan sólo cinco años, el primo Benedicto -personaje con el cual Julio Verne demuestra una vez más toda la investigación que conllevaba escribir sus novelas, ya que este personaje era un entomólogo apasionado y compartía sus conocimientos cada que tenía oportunidad-, Hércules, Tom, Nan, el terrible Negoro y el peludo canino Dingo serán quienes más destacarán como miembros de la tripulación y te enseñarán valores tan fuertes e indispensables en cualquier tipo de familia incluso si todo indica que el peligro está en su máxima potencia.

La historia da un giro total cuando las sospechas de Negoro comienzan a hacerse realidad gracias a Dingo, quien juega un papel muy importante explotando la lealtad que un perro puede tener hacia cualquier persona que lo trate bien. Sin dejar a un lado las valentías de Hércules para salvar a sus compañeros y los riesgos que llegarán si decides dar todo por la gente que consideras tu familia.

A pesar de su corta edad, Dick Sand se debe enfrentar a grandes problemas y deberá tomar decisiones que marcaran la dirección de la historia completa siempre contando con el apoyo y la confianza de los demás.

Dick Sand se convertirá en un claro ejemplo de que una vez que decides sumergirte en el mar de lo desconocido, descubrirás y disfrutarás las grandes recompensas que te ofrece la vida; siempre y cuando confíes en que cuentas con las personas indicadas para enfrentar y realizar aquel viaje marítimo en donde la amistad, la esperanza y la lealtad serán tu único equipaje.

 

Los pequeños amigos que se van – Pablo Gracida.

Los pequeños amigos que se van – Pablo Gracida.

Tal vez no recuerdes a la perfección a esas pequeñas personitas que formaron parte de algún momento increíble de tu vida, puede ser que recuerdes algunas aventuras y anécdotas pero sabes bien que llegó un día en el que esas amistades efímeras tuvieron que partir.

Yo sé que solías jugar en la alberca de tu hotel de algunas vacaciones, en la zona de juegos de algún establecimiento de comida rápida, en algún evento al que no querías acompañar a tus papás o cualquiera que haya sido el lugar y por alguna razón terminaste «haciendo algún amigo». Qué inocencia la nuestra, ¿recuerdas?, y aquí viene mi parte favorita: nunca procesamos que esa sería la primera y última vez que veríamos a esa persona. No nos la pasábamos limitando nuestra diversión porque nunca volverías a verla o verlo. Simplemente no nos dábamos cuenta de que dejarían de ser parte del momento y que ni siquiera se habían vuelto algo especial. Quizá creíste infinidad de veces que volverías a encontrarlos, incluso te despedías con frases como «Nos vemos pronto» y tu sonrisa no la podía contener nadie porque habías hecho una nueva amistad.

A papá y a mamá les daba gusto verte socializar y convivir a tan temprana edad, como todos solemos hacerlo, bueno, unos más que otros pero si algo es muy cierto es que nos encargábamos de vivir el presente y no nos preocupaba generar recuerdos con una persona porque no alcanzábamos a comprender que hay personas que sólo pasan por tu vida por un pequeño pero muy agradable momento.

Todos tuvimos amigos en la infancia que jurábamos perdurarían para toda la vida, llegó un momento en el que jugaron por última vez, se despidieron para siempre y no volvieron a encontrarse. Puede que haya quienes sí recuerdan su último adiós y a su corta edad sintieron el dolor de despedirse de alguien importante. Está bien que cada quien experimente estas sensaciones a su manera.

Si en algún momento llegué a ser tu pequeño amigo, aunque probablemente no me recuerdes, quiero agradecerte por el momento tan divertido que compartimos, por haberme regalado tu «amistad» pero, más que nada, por enseñarme que la gente puede irse de una forma tan tranquila y aunque no sepamos que será por última vez sólo dedicarnos a sonreír mientras disfrutamos de su compañía.

Muchos de quienes están leyendo tal vez recuerden a alguien en específico de quien no volvieron a tener conocimiento, y nadie podrá asegurarte qué fue de su vida, ni siquiera si continúa físicamente en este mundo. Es una verdad muy dura, lo sé, pero no quita su realidad.

La próxima vez que veas a dos pequeñas personitas jugando y siendo tan felices, dedícate a observarlos cuidadosamente, sonreír y trata de entender que ahora puedes querer y vivir como ellos, sin mayores preocupaciones y sin estar pensando siempre en lo que será en el futuro. ¿Has notado la emoción con la que juegan y su manera tan inocente de visualizar el valor de la amistad?

 Tómate al tiempo de recordar a tus pequeños amigos y acordarte de lo feliz que eras sin pensar en lo que iba a suceder, o que no volverías a ver a esa persona. Es raro que el tiempo me ha hecho entender que es válido olvidar a la gente, aunque en su momento fueron más que risas y diversión; pero no afectó absolutamente en nada el olvidar a quienes en algún momento te demostraron lo fácil que puede ser llamar «amigo» a alguien.

Viaje con destino a la nostalgia – Pablo Gracida.

Viaje con destino a la nostalgia – Pablo Gracida.

Qué diferente sería todo si estuvieras aquí, si aún estuvieras aquí. Luego de tu despedida debo confesar que caí en una tristeza muy extraña, ese tipo de tristezas que te ayudan a crecer como persona y terminan aportándote muchísimo más de lo que hubieras esperado.

Decidiste irte de mi lado por toda mi inmadurez, mi inseguridad y mis formas tan infantiles de querer. Y aunque yo sólo quería que te quedarás conmigo, logré comprender que ésa era la peor forma de hacer que alguien quisiera quedarse. Me enfoqué tanto en hacer las cosas bien por miedo a perderte que al final hice todo mal y te perdí. Qué extraño funciona el amor, ¿no crees? Y aprenderlo duele.

A lo que quiero llevar mi escrito de esta ocasión, es que gracias a todo lo que me di cuenta sobre los errores que cometí en nuestra relación, comencé a cambiar. Te prometo que ya no soy nada de aquel niño que no supo quererte y, según yo, cambié para bien. Empecé a dedicarme más tiempo a mí, a enfocarme en mis proyectos personales y todo fluyó de una manera bastante inesperada.

Hoy me encuentro en algún otro lugar descansando, es verano del 2018 y decidí darme el tiempo de vacacionar unos días luego de haber conseguido trabajo. Vine a este lugar y seguí el consejo de comenzar a hacer las cosas en soledad, por lo que tomé mis maletas, viajé en autobús y llegué a este hotel por mi parte.

Al mundo le pareció algo muy positivo el que realizara este pequeño pero muy significativo viaje; sólo que existe algo que la gente no conocía, y es que estoy atravesando un proceso personal muy fuerte porque sé, inocentemente, que si tú y yo aún siguiéramos manteniendo aquél vínculo sentimental, este viaje hubiera sido para ambos. Y sí, sé que estarías aquí a mi lado, quizá escribiendo una página importante en el libro de nuestra relación por haber sido nuestro primer viaje juntos.

Mis días aquí pasan de forma muy tranquila, leo un rato, escribo desde la terraza, salgo a desayunar, comer y cenar, y me gusta pasar tiempo en la alberca y tomar el sol. Pero al cerrar la puerta de mi habitación, ningún día he dejado de sentir que sigues aquí. Me gusta imaginar qué hubiera sido de nosotros y lo felices que seríamos. Soy un tipo muy «psycho», ¿cierto?, era el apodo que dos de tus amigas me pusieron  porque cuando terminamos nunca dejaba de mirarte en el salón de clases. Y en verdad lo siento, pero me seguías encantando tanto que no podía dejar de admirar lo hermosa que eras.

Hoy te ves más hermosa con alguien más, sé que has tenido la oportunidad de viajar con él y que han realizado algunos planes que tú y yo teníamos juntos, no te culpo, se veía en tu rostro las ganas que tenías de compartir ese tipo de momentos con alguien a quien quisieras tanto, fuera quien fuera, y me da gusto que lo estés logrando a su lado.

Mientras tanto aquí seguirás teniendo un lugar muy especial, tu lado de la cama continúa vacío y aún suelo despertar por las noches creyendo que te escucharé respirar. Viajas conmigo sin venir físicamente pero es lindo sentir tu compañía aunque sea así, hasta sigo escribiéndote sabiendo que nunca me leerás.

Gracias por haberme impulsado a realizar este tipo de viajes que, aunque me han servido para curarme de ti, me han hecho llevarme mejor con tu recuerdo.

Reseña: La metamorfosis (Franz Kafka) por Pablo Gracida.

Reseña: La metamorfosis (Franz Kafka) por Pablo Gracida.

DSC_0193.JPGAutor: Franz Kafka.
Editorial: Leyenda.
Páginas: 79.

SINOPSIS: Es verdad que el cambio, la transformación y la increíble metamorfosis de Gregorio no le causa sorpresa alguna, parece como si este suceso hubiera sido esperado por él, como un destino lógico; sólo sucede y él se adapta tan perfectamente que a nosotros, los lectores, nos produce escalofríos, mientras continuamos leyendo esta maravillosa obra.

 

Gran parte de las personas a las que nos apasiona la literatura clásica ubicamos a detalle las situaciones tan particulares en las que la gente suele recomendar las lecturas de Franz Kafka. Seguramente hay una inmensa probabilidad de que tú también hayas llegado a este autor como consejo porque alguien estaba notando grandes e importantes cambios en tu vida. O tal vez te lo dejaron de tarea y lo aborreces un poco, todo puede pasar.

Me encontraba un día con una profesora de la Universidad compartiendo los cambios tan extraños que estaban surgiendo en mi vida personal, lo raro y «fuera de lugar» que me sentía con el mundo. Dicha conversación finalizó con cinco palabras que resultaron ser una magnífica aportación a mi vida: «Lee a Kafka, La metamorfosis».

Gregorio Samsa, personaje principal de la historia no tenía nada de diferente conmigo. O al menos no se sentía así, tal vez nos diferenciaba el aspecto físico que él estaba adquiriendo pero lo juro, impresionantemente, que la sensación era exactamente la misma.

¿Has sentido que un día despiertas en el cuerpo de algo diferente? Ni siquiera entra en la categoría de «alguien», sino «algo», y me ocurrió lo mismo que a Gregorio.

Él, una mañana luego de parecer que estaba teniendo un terrible sueño, quizá el peor, en donde estaba atrapado en el cuerpo de un bicho extraño, logró abrir los ojos y fue demasiado fuerte la realidad  al ver que la situación no estaba nada lejos de aquel sueño.

Gregorio despertó un día con la transformación ocurrida, cambios que todo indicaba que eran normales para él pero su alrededor no dejaba de sentir miedo cada que lo miraban.

Los días van transcurriendo y nosotros como Gregorio sabemos que la adaptación del ser humano hacia escenarios extraños suele ser de una manera muy peculiar. Pareciera que la única opción para aquellas veces en las que todo es tan raro y que incluso ya no te sientes cómodo contigo, sólo es la aceptación y terminar adaptándote a tus nuevos «día a día».

A través de varias semanas, varios personajes y varias historias, te darás cuenta de que cada que comienza una nueva mañana todos estamos enfrentándonos a nuestra metamorfosis personal y sin notarlo un día dejamos de ser todo aquello que jurábamos era normal y que nunca, ¡en realidad nunca!, iba a cambiar.

La forma en la que todo podemos sentir este cambio tan necesario de la noche a la mañana puede distinguirse de grandes formas pero te aseguro que la sensación de parecer bicho extraño y que todo alrededor parezca resentir tus cambios no cesará.

¿Sabes? Es parte del crecer un día dejar de ser la persona con la que la gente se sentía tan cómoda tratando, y puede ser bastante difícil tanto para ti como para el mundo  entero. Es por ello que cuando sientas que el momento de tu metamorfosis ha llegado, no te preocupes, la gente necesaria se quedará pero también procura quedarte cuando seas testigo de la metamorfosis de alguien más. Siempre y cuando aporte algo positivo a tu vida.

Acude a Franz Kafka y a esta increíble aventura titulada La metamorfosis cada que sientas que el universo no es compatible contigo; y te aseguro que lograrás destacar entre las especies más auténticas de insectos raros llamados «seres humanos».